Dunares de Ritoque Club & Convention Center
AtrásUbicado en la Ruta F30-E camino a Concón, en la comuna de Quintero, el Dunares de Ritoque Club & Convention Center se presenta en los registros como un establecimiento permanentemente cerrado. A pesar de su estado actual, el historial de opiniones de sus últimos visitantes ofrece una visión detallada de lo que fue una propuesta de alojamiento en Valparaíso con un enorme potencial, pero cuya ejecución parece haber enfrentado serios desafíos que culminaron en su cese de operaciones.
Las experiencias de los huéspedes pintan un cuadro de contrastes marcados. Por un lado, se encuentran relatos que lo describen como un “diamante en bruto”, un lugar con instalaciones prometedoras y, sobre todo, un personal que en ocasiones lograba transformar por completo la estadía. Algunos visitantes destacaron la increíble comodidad de las habitaciones, equipadas y calefaccionadas, y el trato excepcional de miembros del equipo como la Sra. Carmen, Sra. Sandra, Sra. Juanita y Sra. Patricia, quienes con su empatía y disposición hicieron que algunas familias se sintieran tan a gusto que extendieron su visita de un día para cinco. Una huésped incluso relató una experiencia excelente durante la preparación de su matrimonio, donde el hotel brindó todo el apoyo necesario sin costos adicionales, demostrando una capacidad de servicio destacable en momentos clave.
El colapso de la infraestructura y el mantenimiento
Pese a estos puntos luminosos, la crítica más recurrente y severa apunta a un estado de abandono y una falta de mantenimiento casi generalizada. Este parece haber sido el factor determinante en la percepción negativa de muchos clientes y, posiblemente, en el destino final del negocio. Las quejas se centraban en áreas cruciales para un resort en la Quinta Región:
- Piscinas en mal estado: La piscina exterior fue descrita como a medio llenar, con agua verde y basura flotando. De las piscinas interiores, una se encontraba cerrada y la otra, que debía ser una piscina temperada, presentaba agua sucia, falta de pintura y una temperatura descrita como “bien baja”.
- Instalaciones descuidadas: El gimnasio era calificado como oscuro y sin mantención, las canchas de tenis abandonadas y los juegos infantiles acumulaban basura, representando incluso un riesgo para los usuarios, como una piscina exterior vacía con peligro de caídas.
- Servicios deficientes: Múltiples usuarios reportaron que el restaurante era caro y de mala calidad. Además, se mencionaron fallos operativos graves, como la falta de toallas para la piscina, la ausencia total de personal de servicio o seguridad durante la noche, y un incidente en que el desayuno no se sirvió porque el personal no llegó a trabajar, sin ofrecer disculpas ni reembolsos.
Una nueva administración que no logró revertir la situación
Varios comentarios mencionan que el hotel en Quintero había pasado a una “nueva administración” poco antes de su cierre. Esta noticia generó expectativas mixtas. Mientras algunos huéspedes vieron en ello una señal de esperanza y estaban dispuestos a pasar por alto “detalles obvios” confiando en futuras mejoras, otros fueron categóricos al afirmar que “sigue igual” y que los problemas de fondo no se solucionaron. Esta polarización sugiere que los esfuerzos por revitalizar el complejo fueron insuficientes o no lograron abordar las deficiencias estructurales que afectaban la experiencia del cliente.
Un potencial que no alcanzó a consolidarse
En definitiva, la historia de Dunares de Ritoque Club & Convention Center es la de un proyecto con todos los elementos para convertirse en un referente entre los hoteles familiares en Chile. Su amplio terreno, variedad de instalaciones y la presencia de un núcleo de personal dedicado eran sus grandes fortalezas. Sin embargo, la incapacidad para mantener un estándar mínimo de calidad y mantenimiento en sus áreas más críticas terminó por eclipsar cualquier aspecto positivo. Para quienes buscan cabañas y alojamientos en Chile, el caso de Dunares de Ritoque sirve como un recordatorio de que la infraestructura y el potencial solo se materializan a través de una gestión consistente y un compromiso real con la calidad del servicio, algo que lamentablemente aquí no logró sostenerse.